9/2/12

Vietnam, el principio de un largo infierno

Una víctima de la guerra de Vietnam.
Una firma del entonces presidente de EEUU, John F. Kennedy, supuso el principio de un largo infierno que acabaría por provocar uno de los traumas más duraderos en su país. El 9 de febrero de 1962 los EEUU se metieron de lleno en un conflicto que dividiría a su sociedad, debilitaría su economía y dañaría muy seriamente su reputación en el mundo. Hace hoy medio siglo el presidente Kennedy autorizó con su firma la entrada definitiva de EEUU en la guerra de Vietnam.

La firma de Kennedy creó el MACV (Military Assistance Command Vietnam), el organismo militar que tenía como misión aglutinar bajo su mando a las tropas de Vietnam del Sur y a los miles de militares norteamericanos que ya se encontraban allí en calidad de asesores. A primera vista parecía que no cambiaba mucho, pero la creación del MACV suponía que los estadounidenses se hacían cargo del mando militar de la guerra contra la insurrección comunista. Es decir, los que darían las órdenes a partir de entonces serían ellos. Ya no se limitarían simplemente a asesorar a sus aliados. Era ya una intervención directa que, además, se veía reforzada por la autorización de Kennedy firmada ese mismo día que permitía a sus asesores devolver el fuego si eran atacados.   
Kennedy explica la intervención en Vietnam.

Lo que hasta ese momento era una guerra de guerrillas en el sudeste asiático se estaba convirtiendo en un conflicto mucho más amplio que involucraba a las grandes potencias del mundo. Comenzó en 1960 con la insurrección del Frente Nacional de Liberación, popularmente conocido por Vietcong. Luchaban contra el régimen de Ngo Dinh Diem, un autócrata que gobernaba el sur de Vietnam desde 1954 y aliado de los EEUU.

Vietnam había sido colonia francesa hasta ese año. Después de una larga y costosísima guerra de ocho años, Francia perdió la batalla decisiva de Dien Bien Phu contra los comunistas nacionalistas de Ho Chi Minh, que consiguieron la independencia de su país pero a un coste muy alto. La Conferencia de Ginebra de 1954 dividió Vietnam en dos zonas: un norte controlado por los comunistas y un sur gobernado por Diem, un católico que daba asilo a los antiguos colaboradores de los franceses. Su régimen sería capitalista y cercano a los EEUU. Sin embargo, quedaban muchos comunistas en el sur que no tardaron en alzarse contra el régimen corrupto, ineficaz y autoritario de Diem.

Vietnam del Sur contaba con un ejército propio, equipado y entrenado por los EEUU, que habían ocupado el antiguo papel de Francia en el sureste asiático. Los EEUU tenían un claro interés estratégico en Vietnam que se explicaba por la llamada Teoría del Dominó: si los comunistas lograban conquistar Vietnam del Sur muy pronto le seguirían todos los demás países del sureste asiático. En plena guerra fría ese era un riesgo que los EEUU no estaban dispuestos a correr.

Frenar el comunismo en el mundo

La estrategia general de los EEUU era la llamada contención de la Unión Soviética. Es decir, tenían que evitar que el comunismo siguiera expandiéndose por el mundo y que poco a poco fuera expulsando a los EEUU y a sus aliados del continente euroasiático. Había una teoría en la geografía política que decía que la potencia que dominara Eurasia controlaría el mundo. En 1962, tres años después de la toma del poder de Fidel Castro en Cuba, 10 años después del inicio de la Guerra de Corea y tras 13 años de revolución comunista en China, parecía que el comunismo internacional estaba muy cerca de conseguirlo. EEUU quería evitarlo y eligió Vietnam para frenar esa expansión.

Pero la estrategia de EEUU tenía varios fallos, entre ellos el más importante era percibir a todos los países comunistas como un bloque cerrado a las órdenes de Moscú. En 1962 eso ya no era así, ya que las relaciones entre China y la URSS eran cada vez más tensas. Además, los norteamericanos subestimaron al contrincante al que se enfrentaban en las selvas de Vietnam. El Vietcong estaba mal armado y parecía débil, pero tenía coraje y decisión, justo lo que le faltaba a los corruptos y desanimados soldados de Diem que parecían incapaces de lograr la victoria.

EEUU apoya un régimen odiado
El presidente Ngo Dinh Diem.
El régimen de Diem no hacía nada para favorecer su propia causa, ya que el estilo autocrático y excesivamente elitista de la familia gobernante la mantenía alejada de cualquier tipo de simpatía y apoyo por parte de los campesinos y del pueblo llano, la principal fuente de reclutamiento del Vietcong. Pero, sobre todo, los Diem eran católicos, lo que era lo mismo que ser pro francés, pro occidental y extraño a la inmensa mayoría de la población que era budista.

Los budistas sufrieron la intransigencia de Diem, que no dudó en oprimir su culto en vez de dirigir sus esfuerzos en la lucha contra el Vietcong. Esta política tuvo consecuencias: protestas masivas de budistas que no dudaron en quemarse a lo bonzo, unas imágenes que dieron la vuelta al mundo. Esto ocurría en las ciudades, donde la tensión crecía sin freno mientras en el campo el Vietcong derrotaba al ejército y le robaba sus armas y su influencia en la mayoría del territorio del país.  

EEUU no podía seguir manteniendo esta situación, así que en 1963 auspició un golpe de estado de los militares de Vietnam del Sur que depusieron a Diem y le mataron. Pero nada cambió. La ineficacia militar seguía provocando derrotas, lo que obligaba a los EEUU a incrementar su ayuda y su implicación, lo que a su vez suponía un mayor gasto. Si comenzaron enviando unos 2.000 asesores, en 1963 éstos ya eran más de 16.000. Pero hacían falta más para pilotar los helicópteros, entrenar a los vietnamitas, coordinar sus maniobras e incluso para luchar directamente en la selva como lo hacían los boinas verdes.

Un asesor de EEUU en Vietnam.
Pero en vez de derrotar al Vietcong éste parecía cada vez más fuerte. A finales de 1964 el régimen de Vietnam del Sur solamente controlaba las ciudades más importantes. Estaba a punto de caer, solamente faltaba un último empujón. Entonces EEUU decidió intervenir sin tapujos: en febrero de 1965, tres años después de la firma de Kennedy desembarcaron los primeros Marines. Pero el número de soldados no era la solución: en el momento álgido de la guerra, en 1969, habría más de 500.000 militares estadounidenses en Vietnam del Sur que no pudieron evitar la victoria comunista final.

La firma de Kennedy hace 50 años supuso el principio de una intervención que acabaría una década más tarde con la retirada definitiva de los EEUU del sudeste asiático. Cuando en 1975 entraron en Saigón los tanques comunistas la intervención norteamericana había dejando atrás casi 60.000 soldados muertos y 300.000 heridos, y entre uno y dos millones de vietnamitas muertos e innumerables heridos y huérfanos.

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